Me hundo yo solo
en la oscuridad que se me destino, y puedo resignarme si nadie me saca de esta
profundidad, es lo que deseo, que la oscuridad me consuma envolviéndome en
soledad, pensar en mis pasiones sin sentirlas, sin tenerlas, quemándome en la
frialdad del vacío, pero sin necesitar de nada ni de nadie, en mi realidad única
de dolor.
No volver a la
luz jamás, deseo imposible, la única solución sería la ceguera, no apreciar la
luz que brota de ti, para no tener que imaginar tu aroma, ni la textura de tu
piel, no tener que anhelarte cerca de mí, porque pienso que no he vivido sino
te tengo, rozar en mis labios tu cabello dorado, verme reflejado en los espejos
de tu alma, abrazar tu alma con la humedad del amor que podría darte.
Alegría
imposible, felicidad inalcanzable.