Ya sin
amor que alimente aquella luz, el destino es predecible,
Vuelve a
ganar la desgana y no habrán mas obras que crear,
ni la destrucción
motiva, ya ni temor da el miedo al verlo,
desapareció
el anhelo de donde estuvo antes, vacío quedo.
Duele, es
lo único que se si se siente, la melancolía,
porque
reinó sobre todo desde siempre y nunca perdió batalla,
siempre
bien armada de la pesada realidad, arma imparable,
realidad,
la que si se deleita destruyendo sin romper nada.
El aire
que queda solo es lo que sobra de la desilusión,
desgastando
el ánimo de ser capaz, de ser algo que nunca fue,
malgastando
los segundos junto a quienes no ven lo que ella ve,
lanzando
el tiempo sobre el torbellino de la eternidad.
Locura que
coqueteo siempre con la cordura, sin remordimiento,
sin la intensión
de que se acabe ese enredo salvaje,
mas allá
de lo que debió ser, lo importante es lo que es,
quedo
grabada en la piel, en el aliento, en todo su ser.
Entregado
todo al abismo de lo que venga, da igual en realidad,
que fluya
el destino como convenga, que termine el mundo,
que
empiece un mundo nuevo, que más da, si volvió a sentir la gravedad,
ya no
importa mientras haya algo que lo mantenga con los pies pegados a la tierra.
Es así se
supone, cuando ya no se puede flotar como pluma,
cuando el
planeta lo estrella contra el suelo sin avisar,
vuelve a
ser fugaz la sensación de tenerlo todo, de ser alguien para alguien,
vuelve a
ser uno solo con suelo, uno solo con la gravedad que presiona a todos.
No hay
sensatez que haga ver la tristeza como correcta,
ni
tristeza que supere el peso de esa realidad con tantos bytes,
solo queda
el báculo de su luz, que brilla más cuando hay oscuridad,
en
victoria, en derrota, la cola de su vestido va acariciando sus pasos.
Con la
pose erguida ira camino al trono donde la luz de su destino apunta,
su imposición
habla por sí sola, nacida para ser reina, para ser autoridad,
Romeo solo
puede ver de lejos como la dicha se posa sobre ella,
el solo se
consume en anhelo y amor y deseo.
Gravedad 0
para flotar, volar, elevarse, como si fuera un sueño,
duró lo
que debía durar, duele lo que debe doler, se llora lo que se debe llorar,
se ama de
forma descomunal, con la locura como bandera de batalla,
pero con
lanzas de franqueza que lastiman de verdad, el amor no es un juego,
es una
guerra, donde se gana y se pierde....pero más se pierde que lo que se gana.
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